(Español abajo!)

This past Saturday, we successfully held our first community volunteer day! We invited families of students at the School of Hope to join us for three hours in the morning of volunteering, including planting new seedlings, helping with weeding in our most established beds, and creating new signs for our spaces around the garden. The morning turned out to be a huge benefit for all! Not only did we all enjoy time spent together in the garden and getting to know one another along with the space where many of the families children have been coming to learn, but we also accomplished more than we could have ever imagined. Almost all planted beds are weed free, we filled all pots that we had set out for planting in the first two hours, and now have a plethora of new signs ready to fill the garden.

 

For us at the garden, this was a very special and significant landmark in terms of holding true to our mission statement. The foundation of Garden of Hope was created to address the lack of safe and open green spaces in and around the community of Jocotenango. Thus, to have so successfully accomplished our first community volunteer day with the families of our students was an amazing step forward for our involvement within the greater Jocotenango community. To see almost fifty smiling faces and busy hands in the garden was truly a joyous and fulfilling sight. Not only were the accomplishments great, but the fact that there were so many involved parties in so many different parts of the garden was also incredible. Families of past students came out to lend a helping hand, but we also had a large number of volunteers from EFTC (School of Hope), the Antigua Green School community as well as our friends from the University of Kentucky Design/Build Team.

After working with many of the students from the School of Hope, it was really great being able to meet the families and to see how enthused they were to get to know the space. A lot of the students who have taken classes in the garden were so excited to show their families around and tell them about all of the plants they had planted or show them that they had pulled weeds from this or that bed. The excitement that a lot of the kids showed with their families in the garden made me feel that the classes we give really pay off. Although sometimes, when giving classes, the kids may space out or act too cool for school, seeing them with their families and the excitement with which they showed them around, makes you realize that a difference is being made. Several dads showed up early, without their children, and worked for the entirety of the time pulling weeds and cleaning beds. This made the me realize that the program was reaching a lot farther than just the kids that we have in classes. They felt that, with or without their kids, they were going to help with our volunteer day.

We are truly grateful for all who came out and helped with the the community volunteer day. Giving access to the wonderful community of Jocotenango, and working symbiotically with Antigua and other surrounding communities is what we at the Garden of Hope work for. While we had a rough idea of how the day was going to go, we honestly had no idea how many people would show up or how involved volunteers would want to be. However, after completing our first community volunteer day, we can happily say that it was a greater success than we could have ever imagined.

-Michael Weeks

El pasado sábado, llevamos a cabo con mucho éxito, nuestro primer día de Voluntarios de la Comunidad.  Invitamos a los familiares de los estudiantes de la Escuela Esperanza, para que se nos unieran por tres horas durante la mañana como voluntarios, para sembrar nuevos viveros, para ayudar a quitar la maleza de los cultivos y para hacer nuevos rótulos para nuestros espacios alrededor del jardín.  La mañana resultó ser de beneficio inmenso para todos!  No solamente disfrutamos el tiempo compartido en el jardín, conociéndonos unos a otros en el espacio en donde muchas de las familias de los niños han estado viniendo a aprender, si no también logramos más de lo que podíamos imaginar.  Casi todos los cultivos quedaron libres de maleza, llenamos todas las macetas disponibles en las primeras dos horas y ahora tenemos abundancia de nuevos rótulos listos para colocar en el jardín.

Para nosotros, esta fue una significativa señal en relación a mantenernos fieles a nuestra misión.  La Fundación Huerto la Esperanza fue creada para abordar la falta de espacios verdes seguros y abiertos dentro y alrededor de la comunidad de Jocotenango. Por lo tanto, al haber logrado con éxito nuestro primer día de Voluntarios de la Comunidad, con las familias de nuestros alumnos, fue un paso admirable hacia nuestra participación dirigida a la totalidad de la comunidad de Jocotenango.  El ver cincuenta caras sonrientes y muchas manos ocupadas en el jardín, fue realmente un escenario alegre y satisfactorio.  No solo tuvimos grandes logros, pero el hecho de que hubiese tantos grupos involucrados en tantas áreas del jardín fue increíble.  Las familias de los estudiantes vinieron a dar una mano, también contamos con un gran número de voluntarios de EFTC (Escuela Esperanza), miembros de la comunidad de Antigua Green School así como también nuestros amigos de la Escuela de Diseño/Grupo Constructor, de la Universidad de Kentucky.

Después de haber trabajado con muchos estudiantes del colegio, fue muy satisfactorio haber conocido a sus familias y ver como se entusiasmaron al ver las instalaciones.  Muchos de los estudiantes que toman clases en el jardín estuvieron muy contentos al enseñarles a sus familias los alrededores y decirles todo acerca de las plantas que han sembrado o de los lugares en donde han ayudado a quitar la maleza.  La alegría que los niños demostraron con sus familias en el jardín me hizo sentir que las clases que impartimos realmente valen la pena.  A pesar de que algunas veces, al dar las clases, los chicos se alejan o actúan como si fuera demasiado diferente a la escuela, pudimos observarlos con sus familias y ver la emoción con la que les enseñaban todo a su alrededor y nos dimos cuenta que se ha logrado una diferencia.  Muchos papás llegaron temprano, sin sus niños y trabajaron todo el tiempo recogiendo maleza y limpiando las siembras.  Esto me hizo darme cuenta que el programa ha llegado mucho más allá que a los niños en nuestras clases.  Ellos sintieron que con o sin sus hijos, podían ayudar en nuestro Día de Voluntariado.

Estamos muy agradecidos con todos las personas de la comunidad, que atendieron a nuestro llamado para ayudarnos en este día. Poder alcanzar la maravillosa comunidad de Jocotenango y trabajar simbióticamente en Antigua y sus comunidades circundantes, es para lo que el Huerto la Esperanza trabaja.  Aunque teníamos una idea aproximada de cómo iba a ser nuestro día, honestamente no sabíamos cuantas personas vendrían o de qué manera los voluntarios desearían involucrarse.  Sin embargo, después de haber llevado a cabo nuestro primer día de voluntariado, muy contentos podemos decir que fue mucho más exitoso de los que hubiéramos podido imaginar.